Soy una mujer digna, decidida, segura, merecedora, abundante, me rindo ante lo que soy, y tomo acción.
Y me prometo, me prometo a mi misma, NO VOLVER A BUSCAR A ENRIQUE LEON. No escribirle, no llamarle, no mandarle correos, no mandarle mensajes de voz, ni audios, ni videos, ni memes... no contestar sus llamadas, ni mensajes.
Se acabó.
Tuve suficiente.
Ya hasta pena me da contarlo, pero en estos días, tuvimos una plática donde llorando me dijo que lo perdonara por haber sido tan hijo de puta conmigo. Al siguiente día, regresé a casa y le dije que nos volviéramos locos, que viniera a hacerme el amor, que se quedara a dormir conmigo. Al siguiente día salía a CDMX.
Y pues bien...
Lo que ha pasado las últimas veces...
- Como cuando se fue a festejar con los del trabajo, un martes y el miércoles me contestó super crudo, que según estaba en la oficina pero no era verdad.
- Cómo cuando se fue a festejar a una posada a casa de Aseem y nunca llamó
- Cómo cuando quedamos de vernos un domingo, y se fue a empedar con Lalo a una cantina en Ixtapa, jamás llegó ni llamó. Apareció al siguiente día, a las 3 de la tarde, dignísimo porque no quise salir con él.
Esta vez, me escribió que vendría una vez que llevara a su cliente a un bar. Y yo que me joda. Llegó aquí como a la 1:30. Ya no le abrí. Se fue a CDMX y me hizo un par de llamadas pedorras, y algunos mensajes de que estaba ocupadísimo, atendiendo a su mamá, a su tía, a su otra tía, a su abuelita... muy ocupado... hoy me escribió que se iba a una carne asada con sus amigos.
Ya no te molestes en llamar, muchas gracias.
Estaba super indignado, que cómo era posible, que me estaba avisando, que habíamos quedado en que me avisaría y que ni así me daba gusto.
PENDEJO. NO ENTENDIÓ NADA.
Pero yo sí. Me había dado hasta el 31 de diciembre para sufrir bien y hacerme a la idea. Pero hoy decidí que no. No vale la pena esperar, porque Enrique ni siquiera sabe que estoy esperando, a pesar de que se lo dije mil veces. Simplemente no escucha, no quiere.
Y yo ya me cansé.
Todo está primero que yo... Y no quiero esto. No me lo merezco. Yo soy una mujer digna, porque tengo dignidad, y sobre todo porque tengo amor propio, amo y adoro a Enrique, pero más me amo yo, y es momento de parar... soy una mujer decidida, porque sé tomar decisiones cuando se requiere, no dudo, decido, y lo hago bien... soy una mujer segura de mi misma, de que puedo, merecedora de amor, de tiempo, de buenas cosas, de felicidad... soy una mujer abundante, no le tengo miedo al dinero, sé que puedo ganar más... me rindo ante lo que soy, y tomo acción.
Y mi primera acción es ya darle vuelta a la página al capítulo de Enrique. Ya tuve suficiente. Ya fue suficiente. No necesito un día en especial, de todas formas no va a cambiar. No soy su prioridad, está en otro rollo ahora, con nuevos amigos, nuevas aventuras, nueva vida. Y yo sabía que esto iba a pasar. Siempre fue una posibilidad, así que decido, decido y me prometo, YA DEJAR ESTO POR LA PAZ.
Hoy fue el último mensaje que le envié. No recuerdo la última llamada, y ya no recuerdo lo que se sentía dormir con él. Me lo voy a sacar del corazón, como he sacado a un par de personas más. Simplemente dejas de existir... dejo de hablar de ti, y cuando lo hago, lo hago como si fueras cualquier persona, un nombre vacío. Lo hice con Mario, me lo saqué. Lo hice con Ale, lo voy a hacer con Enrique.
San Se Acabó.
Voy a recoger mis pedacitos y me voy a retirar con dignidad. Ya le dije de mil maneras lo que esperaba de él. No puede darlo, no quiso darlo, da igual... no lo dió y no lo tengo. Es momento de retirarme.
Dicho y hecho está. Me lo prometo.