Le he dado más peso a mi vida emocional y evidentemente fracasada en lo amoroso, que a lo que pasa en el mundo, pero realmente me ha tocado vivir varias cosas...
- el temblor del 85 aunque no me acuerdo bien, sólo recuerdo a los pollitos en el patio de atrás...
- la caída de las torres gemelas...
- cambio de no sé cuántos Papas, ya ni sé cómo se llama el último, como que me perdí, pero en mi época tocó Juan Pablo II, luego uno que pasó como desapercibido, creo era Benedicto, y luego el que me caía bien, Francisco... ahora está uno nuevo... León. No lo conozco...
- una pandemia de Coronavirus, que hizo que el mundo se guardara y se detuviera un par de años...
- un huracán que terminó conmigo pidiéndole a Enrique que se fuera de mi departamento...
y este sábado, la muerte del Mencho, líder de uno de los principales cárteles del narco aquí... y el apocalipsis en Vallarta!...
Resulta que mataron al Mencho, y el Cártel de Jalisco Nueva Generación, incendió Vallarta!... fueron horas terribles, con toque de queda y noticias alarmantes... ese día fui a la playa con Pablo... pase por él y fuimos a comprar sushi. Le conté de Luis Santiaguillo, mi Roomie, no sé por qué, ni siquiera es como que lo traiga en la cabeza, pero le conté. Se enojó. De allí valió madre la tarde. Llegamos a la playa y como si fuera una broma cruel del destino, nos encontramos con Richard y con JULIÁN!!! Si si si, mi argentino, el argentino con el que tuve sexo el lunes, que me encantó, me fascinó, me enamoró y ya no me llamó ni me buscó, ese mero... de frente... guapísimo... se me doblaron las piernas, se me olvidaron los nombres... me apené... y Pablo se hizo tan chiquito que me costó trabajo encontrarlo... nos fuimos como pudimos después de saludar... lejos de allí... nos sentamos sin hablar y así estuvimos toda la tarde. Yo pensando en por qué demonios fui a esa playa con Pablo, por qué me encontré a Julián, y sobrepensando cada cosa que hice... cada una parecía más ridícula que la anterior... no me supe los nombres, fumé con Julián, le dije a Pablo que por qué no había bajado la guitarra, Julián preguntó que si tocaba y yo, claroooo, y Pablo, todo chiquito, noooo... y yo, claro que si tocas... y Julián viéndome fíjamente y yo con ganas de decirle que me quería quedar allí pero Pablo ya tenía cara de culo... y caminamos, caminamos y caminamos...
No me habló en toda la tarde...
Y cuando lo hizo fue para decirme que si quería me fuera con ellos.
Claro que me quería ir con ellos, pero no sabría que decir...
- Relájate un chingo, vine contigo y estoy contigo!
Y empezó el pleito...
Discutimos como novios. Peor que novios, como una pareja que lleva mil años. No duró mucho la discusión, sólo lo dejé hablar unos minutos y le dije "esto es lo que va a pasar... te voy a llevar a tu casa, y yo me voy a ir a mi casa, descansa, yo voy a descansar, pensemos las cosas con la cabeza fría, y ya mañana si tienes ganas, si quieres y si yo quiero, nos vemos temprano y nos vamos a la playa... eso es lo que va a pasar..."
Luego no sé cómo me dejé convencer. Ah si, ya me acordé, me dijo vamos al hotel de compas, fumamos, nos relajamos y seguimos platicando. Acepté. ¿Qué más podría pasar?, Julián se había ido hacía horas... y allí estaba yo con Pablo y con ganas de tener sexo...
Fumamos y conectamos como siempre, con él es fácil porque sé que le gusto. Y me gusta gustarle. Aunque en estos días he pensado que tal vez así se sentía Enrique conmigo. Es muy fácil enamorarlo. No tengo que hacer casi nada, sólo hablarle bonito de vez en cuando. Y me trata bien, pasamos muy buen tiempo juntos, nos reímos mucho, puedo ser yo, es cariñoso, me da besos, me abraza, me cuida... si tan solo midiera 10 centímetros más!!!
Pero bueno, terminamos en el hotel, claro que tuvimos sexo, claro que terminé y claro que disfruté el momento, y claro que agarramos una pacheca de aquellas! Nos dormimos y al siguiente día, justo después de dejar la habitación... la llamada de mi hermana.
Vallarta es un caos, los del Cártel están incenciando coches, oxxos, farmacias, tomaron el aeropuerto, todos los vuelos están suspendidos.
Pablo me invitó el desayuno y yo pagué otras 8 horas de hotel. Nos resguardamos hasta las 6 de la tarde del domingo, y después nos fuimos a casa de Marinero. Allí me quedé hasta el martes. Ya todo volvió a la normalidad, pero el 22 de febrero será recordado en la memoria colectiva como el día que Vallarta ardió en llamas!...