Un día, después de cierto tiempo de "medio vivir", te das cuenta de que tienes de dos sopas... dos decisiones aunque en realidad deben ser más... de hecho, creo que dos es el MÍNIMO, pero bueno, equis, no voy me voy a explayar con 27 decisiones. Un día después de cierto tiempo de "medio vivir", te das cuenta de que tienes dos caminos para elegir.
El primero:
Básicamente consiste en una serie de pasos infalibles para dizque congelarte el corazón.
Primero, tirarte a la depresión. Pero tirarte bien, tirarte con todo, no babosadas... tirarte chingón! de esas depresiones que todos los que te conozcan van a identificar como el antes y el después de que te partieron la madre... de esas depresiones que te hacen bajar de peso más que ninguna dieta... que te hacen perder trabajos, amigos, cambiarte de casa, de ciudad, de país, y olvidar esa pendejada de que la noche es para dormir, además, ¿quién carajos lo dice?, te quedas con el alma rota, pero bien rota, otro paso es decidir que todos los hombres o todas las mujeres son iguales, que ninguna persona vale la pena y que ya no crees en el amor...
(El siguiente paso me gusta...) A partir de ahora tu sentido del humor será "sarcástico" y te viene bien poner un hashtag antes de un soy solo o soy sola, ahora puedes burlarte de todo lo que se te pegue la gana, de ti y del mundo, porque el amor, el ESTÚPIDO amor apesta... es más, ni siquiera existe!
Lo último ya es cuando te pones la coraza de cabrón o cabrona... empiezas a rodearte de muchas personas, SIN involucrarte con ninguna... puede ser un café, una plática casual, o hasta sexo... qué más da!, de cualquier forma no vas a permitirte sentir nada... porque ahora, TU eres un cabrón o una cabrona, ahora TU mandas y TU decides sobre tus emociones. Eres un témpano de hielo y de cierta forma manera te gusta porque te protege del mundo de afuera y así nadie puede lastimarte. Nadie puede entrar en ti. Alguien lo hizo alguna vez y mira como resultaron las cosas. Prefieres que no vuelva a pasar. Cueste lo que cueste.
Por otra parte, está la segunda opción.
El camino del "ingue su"
En esta opción vives tu duelo como mejor te parezca (aunque lo ideal sería que fuera también con un poquito de responsabilidad, ¿verdad? y sin llevarte a nadie entre las patas). Después de eso, te vuelves a enamorar de ti, te haces tu mejor amigo o amiga, tu mejor amante, tu mejor compañía...
Abres las estúpidas ventanas de tu casa para que otra vez entre el aire fresco y entonces, chingue su madre, "ingue su", te vuelves a aventar con alguien cuando estés listo, o lista, ¿por qué no? y arrancas desde cero... vuelves a confiar, y empiezas a vivir nuevas cosas... aprendes el significado de la palabra "resignificar"... Sabes que puede durar o no, pero aceptas el riesgo... total! Ya sabes que no te mueres...
En este punto, es importante que hagas todo esto cuando sea tu momento y no antes, porque aquí lo ideal es que nadie sea clavo de nadie y que nadie saque a nadie de ningún lado. Aquí lo ideal sería que cada quién sane su corazón y su alma y luego vuelva a entregarse cuando ya esté completo otra vez. Digo, como simple recomendación...
En fin, lo que es un hecho, es que no importa cual de los dos caminos tomes... cuando se tiene el corazón jodido, no es NADA FÁCIL volverse a entregar. No hay palabras, ni tiempo específico, ni nada que cure, si tu no quieres sanar todavía, pero si eliges bien, seguramente un día cualquiera, al despertar, te darás cuenta de que HOY eres una mejor versión de ti. Que no importa si tienes o no tienes pareja en este momento, porque te caes poca-madre a ti mismo o a ti misma y te la pasas poca-madre contigo, te disfrutas y disfrutas lo que pasa a tu alrededor... te vas a dar cuenta de que la vida no es gris, sino que está llena de colores, y que no todo es alegría pero tampoco tiene porque ser llanto todos los días. Te vas a dar cuenta que TU decides.
Y pues no, no ha sido fácil, pero para mi, definitivamente todo este viaje, ha valido la pena...







