No lo puedo explicar... O tal vez no quiero hacerlo... Soy una bruja enfrentando la realidad, pero duele. Aunque duele diferente. Después de lo de Mau, todo duele diferente. Es como si hubiera una escala de dolor y Mau es la medida máxima. Nada se le compara.
Dicen que la vida se divide en un antes y después. Mau es ese punto. Mi vida es una antes de él y mi vida es una después de él. No hay, no existe nada que pueda dolerme más. Pero llevo un par de noches sintiendo este puto vacío y ni siquiera sé cómo explicarlo.
Resulta que llevo un par de noches durmiendo con él... Literal. Durmiendo. Durmiendo con él, en la misma cama, pero lejos.
Se supone que ya lo hablamos. Se supone que son sus preocupaciones... Se supone la chingada. En realidad algo está pasando y no sé que es, pero sé que ya lo viví. Le molesta que hable mucho y siendo que a veces ya ni siquiera me pone atención. Le molesta que lo interrumpa cuando está viendo alguna película (porque está concentrado, dice). Ayer trate de tocarlo antes de dormir y me quito la mano dos veces. No recuerdo que nos hayamos dado un beso largo el día de hoy. Se desespera conmigo. Qué novedad!!! Creo que estoy destinada a que mi pareja se desespere. Y simple y sencillamente no sé cómo manejarlo porque anteriormente lo manejé con enojos, con gritos y con la actitud de sumisa que tanto me caga pero que fluye natural. Y sale de mi. Emana. No lo puedo controlar. Esta vez, con él, no hay gritos ni discusiones. Nos seguimos hablando con amor. "Baby esto, Baby lo otro" pero no nos tocamos, agarramos el celular o trabajamos cada uno en sus cosas y después no hay un después. Antes estaba loco por mi. Podía sentirlo. Ahora... No sé que chingados está pasando, simplemente no lo siento cerca y eso me frustra.
El viernes tenemos una ida a Cuernavaca con su mejor amiga. Yo quería ir. Ahora no sé si quiero ir o no. Mis papás van a Vallarta el fin y me invitaron a ir con ellos. Es un viaje exprés. Dije que no, pero lo cierto es que lo estoy pensando.
También voy a ir en Navidad a Vallarta.
Creo que un tiempo fuera nos vendría bien, más considerando que básicamente yo me invité a su casa casi por iniciativa propia.
Algo está pasando y no sé que es... y tampoco tengo tiempo ni energía para pensarlo... Solo sé que quiero alejarme. Necesito espacio. Todo va muy rápido.
Vallarta, no Vallarta... La muerte de mi Pita, el intento de velorio que no se merecía así. La separación definitiva de mi mamá y mis tíos... La Navidad de mierda... Mi separación de mi tía Adriana, la última tía que me queda... La muerte de Mau, la boda de Gerardo... Y su alejamiento cabron de nosotros... El depa de Angie. Enrique viviendo conmigo. Mi renuncia al trabajo. El desalojo un mes antes por una pendeja reunión, el regreso a casa de mis padres. La boda de Mariana. Yo planeando un curso para parejas al que no se inscribe nadie... Mi visita al cliente para reclutar. Yo pidiéndole a Mau que mueva todo para quedarme con el cliente... 13 vacantes nuevas. Mi mamá llorando por su hijo. Yo llorando por mi hermano. Mi hermano que ya no está y que todavía no sé cómo carajos voy a reponerme de esto. Yo y mi grandisima idea de aprovechar que la mamá de Enrique no está para dormir unos días con él... Y de repente me descubro en la misma cama, con el dándome la espalda y pidiéndome que me haga "para allá" porque casi estoy encima de él y casi lo tiro de la cama.
Yo sin poder dormir, y despertando solo para descubrir lo lejos que estamos.
No nos tocamos ni por error. Y esta es la parte que se repite.
Manuel Ruíz.
Un hotel.
Una noche fría con él durmiendo a lado, tapado hasta el cuello sin tocarme. Esa noche supe que todo había terminado. Los supe aunque me aferré a que no fuera así. Manuel Ruíz. Ya ni siquiera me acuerdo de su cara. Ya su nombre me suena vacío.
Y Mario. Mario y las noches de soledad.
No quiero pensarlo... Incluso una vez lo platicamos. Al final, esos son mis fantasmas, no de él... Y me dijo que no había nadie más, que solo estaba preocupado.
Pero lo cierto es que llevo dos putos días aferrandome para no irme de su casa... Dos o tres días aferrada a que esto funcione, a que todavía no se acabe porque lo cierto es que gracias a él y con él he vivido los tres mejores años de mi vida, pero hoy siento que ya no puedo hacer nada.
Y entonces programo entrevistas para el miércoles y café con las amigas el jueves. Programo inventar alguna excusa para no irme el viernes con el a Cuerna, aunque si tengo ganas de ir, carajo, y sé que él no va a cancelarlo por mi, y sé que puede ser la oportunidad para retomarnos, para volver a ser nosotros, pero y si no??? en este momento siento que no tengo fuerzas para pasar otra noche así... Con él pero sin él.
Y tal vez solo son mis chaquetas mentales, no lo sé, pero algo me dice que hay algo más.
Y recuerdo que un día Mario me dijo que él no terminaba a sus novias, sino que hacía que ellas lo cortaran, portándose indiferente hasta que ellas se hartaban y lo mandaban a la chingada... De alguna forma lavaba su culpa y les daba un pretexto... Sus palabras me dan vuelta en la cabeza.
Y si Enrique busca lo mismo? Que yo me harte y que lo deje??? No lo sé.
Tal vez estoy exagerando y solo es una etapa. Tal vez de verdad está preocupado y no tiene cabeza para nada más. Ni para un estúpido beso de buenas noches.
No. No exagero. Hace años que aprendí a leer las señales y a hacerme caso... Tal vez solo es que no quiero, aunque mi intuición me dice que no estoy tan equivocada, que efectivamente algo está pasando.
En fin, ya veremos en qué termina todo esto.
Por lo pronto, yo y mi idea de independizarme de la vida Godínez, me tiene atrapada. Tengo 300 pesos en mi cuenta y se acabó. No hay más. Estoy más jodida que cuando estaba casada y estoy cagandome de miedo por tanto trabajo, por los cursos y las terapias.
Y la vida no se detiene.
Y extraño Vallarta.
En fin.