sábado, 10 de marzo de 2018

TiEMPo PaRa Mi...

Tengo tantas ganas de platicar contigo...
Siento que hemos estado lejos...
El fin de semana pasado fue la comida de tu abue y sólo nos dimos dos besos de piquito... uno para saludarnos y otro al despedirnos... nunca me había sentido tan lejos, desde que te conozco... honestamente la plática de los flacos queriendo ir al GYM, y de la novia quejándose porque su novio no preparó un estúpido desayuno, me fastidió...

En general la gente...

No tu gente. Sólo LA gente. La gente en general.

Y después toda la semana. Sin vernos. Sin poder hablar. Cuando te llamo siempre te distraes con otras personas y me toca escucharte platicar con ellas... luego retomas la plática, pero preguntas en qué nos quedamos y a mi me da flojera contestar. Ayer me dijiste que ibas a cortarte el cabello. Está bien, es tu cabello, no es el mío, y tu eres libre para hacer lo que quieras. Siempre lo has sido. PERO en la plática me doy cuenta de lo manipulable que eres. Lo niño que eres y no sé si me gusta. No me malentiendas, sé que haces muchas cosas por ti, y que tu te mandas solo, pero estos días sólo escucho "córtate el cabello", "quítate la barba", "no comas esto", "no comas lo otro", "no fumes", "no tomes", "no hagas esto", "no hagas aquello", etcétera etcétera etcétera... y mis ojos se ponen en blanco... no estoy acostumbrada. No estoy acostumbrada y te desconozco. No sé cómo lo soportas. Todo el día, todos los días, diciéndote qué hacer y qué no hacer. Lo entiendo y sé que tienes que soportarlo porque por ahora no te queda de otra, pero a veces parece que no es que lo soportes, sino que simple y sencillamente te dejas llevar.

Como con tu cabello.
Tus chinos.
Estoy de acuerdo que quieras cortarte el cabello. Carajo! es TU cabello. Con lo que no estoy de acuerdo es que vayas a cortarte el cabello sólo porque alguien hizo una cita para ti. No me gusta este Enrique. Jugando me dices que sólo te vas a despuntar el cabello, que no te lo quieres cortar. Jugando también (y no jugando) te digo que no te creo, que de seguro si te lo vas a cortar. Porque ahora eres así. A final de cuentas, eres un hijo de familia. Yo también lo fui. Hace muchos años. Creo que ese es el punto. Hace muchos años. Tu apenas estás en eso... yo a tu edad, ya no estaba, porque me casé muy chica y mi papá me dijo que "yo ya era harina de otro costal..." y yo le creí. Desde ese momento fui harina de otro costal.

No recuerdo un día después de ese día en donde su opinión fuera importante para mí, es decir, si tiene un peso, OBVIAMENTE... Obviamente porque son mis papás, pero no determinan mis decisiones. Siempre he pensado que la cago y la descago igual. Que yo puedo. Que soy lo suficientemente fuerte para hacer lo que yo quiera sin necesitar de aprobación. Pero esa soy yo. Y yo me casé a los 22 años y dejé de ser hijita de mamá.

Hoy por hoy me consienten, no lo niego. Vivo con ellos y diario cenamos juntos y diario los veo y platicamos y son lo mejor del mundo. PERO yo tengo mi vida. Mi propia vida. Y pensé que tu la tenías también. Pensé que veríamos departamentos juntos y soñaríamos con vivir así hasta que recordaras que no puedo tener hijos y te fueras con una niña de 25 años... no sé! pensé...

También te digo que mis amigos estaban organizando un día de campo. Te ríes y me dices que nunca se te hace salir con ellos, que justo en la tarde le dijiste a tu cuñado que te llevara a un evento de motos. Hasta me mandas la imagen. Yo te creo. ¿Por qué no habría de hacerlo?, el punto no es el evento de motos. El punto es que ni siquiera intentas conocerlos.

Creo que ese es el punto. Tu siempre haces tus planes. Y yo tengo que ajustarme a ellos. Llega tu mamá y platicas con ella. Yo sigo al teléfono. No te importa. Te ríes y vuelves a preguntar que en qué estábamos. Te cuelgo. Me resisto a seguir platicando contigo si ni siquiera me pones atención. Cuelgo y siento frío. Me quedo con la mirada perdida viendo el techo y decido que no va a ser así. Que no eres como nadie más. Y entonces hago otro intento.
Te mando un whats. Te digo que mejor platiquemos así. Así no me interrumpen (esto no lo digo, pero lo pienso). Y si, nos escribimos cinco o seis líneas más, hasta que la mois hace lo suyo y se me empiezan a cerrar los ojos.

Hoy despierto y me digo que voy a intentarlo otra vez. Que son chaquetas mentales. Que el día que te dije cómo me sentía tu me dijiste que no estabas en tu casa y de verdad te escuchabas desesperado. Soy una horrible persona. Tu convaleciente y yo reclamando. No, ya no... vamos a retomar.

Aja.

Entonces te escribo... Un buenos días alegría! y decido llamarte para desearte bonito día... PERO es inútil. Todo sigue igual. Estás con tu mamá, y platicas... y luego recuerdas que estoy en la línea... y te digo que no sé si podré verte hoy, porque... NI SIQUIERA TENGO QUE EXPLICAR NADA, me interrumpes y me dices que está bien, que es viernes, que me vaya con mis amigos a tomar un trago.

UN TRAGO.

No lo había pensado. Pero me siento tan molesta que creo que tienes razón!!! Y esta vez te lo digo... Esta vez no me quedo callada... Avísame cuando quieras que vaya y voy.

La diferencia es que hace años me cagaba de miedo... Me daba pavor estar sola... Pero conforme pasaron los años aprendí a disfrutar del tiempo para mí. Sentí horrible... Pero esta vez no me muero.

Y es así como después de una cerveza con mis amigos, acabe en mi casa a las 9:30 de la noche...



Llego a casa y pienso que es muy temprano para escribirte. Sigo molesta... Ceno con mis papás... Les cuento cómo me siento y de repente, ahí está, esa cara absurda de mi papá... Cómo diciendo te lo dije... Cómo juzgando mi relación con un puberto que el sabía (lo sabía) que NO iba a funcionar... Me ve sin decir nada pero esa risita lo delata... "Pero querías andar con el, verdad??"... Así me mira...

Pienso que siempre te digo todo.
Pienso que mi papá ni nadie tiene razón...
Si. Te llevo diez años pero no eres ningún pendejo...
Si. Voy a intentarlo... De una vez... Y te escribo...

Y tengo esto:



Sonrío.

No hay como una noche de viernes para mí...

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CaSa RaíZ... DóNDe LoS SueÑoS CoMiENZaN...

Y de repente, y sin darme cuenta... digo que sí. Recibo una llamada. Me invitan a integrarme como Psicóloga... y vamos otra vez... pero esta...