Y si, ella iba a la Chilanguita conmigo!...
Ella me enseñó a jugar cartas y a disfrutar una plática de horas y horas, con cigarros y una coca cola...
Me enseñó que todo se cura con Bacardi, y que las abuelitas no necesariamente son seres indefensos y sumisos. También me enseñó una y otra vez que nunca se es demasiado grande ni viejo para tener un ataque de risa...
Fue la mejor regateadora del mundo, y la única persona que conozco capaz de robarse una caja completa de vasos en una graduación (y los platos del avión y las toallas de todos los hoteles a los que fuimos de vacaciones)...
Carajo!, Definitivamente tuve a la mejor abuelita que la vida me pudo dar!!! 💜💜💜
(1 año)
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