Lo intento, pero no es suficiente...
Intento vivir, intento disfrutar, intento ser "normal", intento encontrar el puto equilibrio... intento reír, intento manipular, intento escuchar, intento coger...
Intento...
Pero no sirve.
Desde lo de Mauro soy un zombie...
O mejor dicho, desde lo de Mauro, soy más zombie que nunca.
En realidad, a veces pienso que toda mi vida me he sentido como un zombie.
No encajo.
No encuentro personas como yo.
Finjo encajar.
Pero en realidad disfruto estar sola, SOLA, en la inmensidad de mi cuarto, sin hablar con nadie, sin tener que fingir nada, sin pensar, sin escuchar, sin ver... con un toque y pendejeando en el celular... en realidad lo disfruto...
Y veo la vida pasar.
Y pienso en Mauro.
NO HAY UN PUTO DÍA QUE NO PIENSE EN ÉL.
Y en cómo era la vida antes.
Pienso en Gerardo.
No sé nada de él. Rompió relación conmigo y ahora sé que yo con él. ME DUELE. Pero no pienso mover un dedo ni hacer más de lo que he hecho.
Pienso en mi Abue y en sus últimas palabras. En eso que no he hablado con nadie... y la extraño.
Y extraño a mi tía Güera...
Y a mi tía Diana...
Y las noches de cartas con mis tíos Oscar y Omar...
Y extraño Tasquillo...
Y a mis primos.
A Polo.
Armando, Irán...
MAURO. Siempre Mauro.
Y me doy cuenta de que no necesito ser psicóloga para saber que me está cargando la chingada. Que traigo una depresión marca DIABLO. Que cada día me canso más de fingir...
Fingir que mi vida no apesta...
Fingir que estoy bien aquí, cuando lo único que quiero en el día es llegar a casa, encerrarme en mi cuarto y no salir. Fumar hasta quedarme dormida y no pensar...
Fingir que me alcanza el dinero...
Que me gusta mi trabajo.
Que soy una chingona...
Que no me da pavor dar terapia y que la vaya a cagar...
Fingir que me gusta BNI y ver las mismas caras vacías.
Que bien finjo, soy una gran actriz, sé socializar cuando me lo propongo, pero en realidad no siento nada.
NADA.
Solo quiero estar aquí.
A veces creo que lo único que me ancla es Enrique. Pero hay días en los que me enojo tanto con él que tampoco estoy segura al cien por ciento. Tampoco es algo fatalista. No me quiero morir, ni matar, ni nada de eso, solo es una apatía combinada con tristeza, nostalgia, extrañamiento de todo... depresión.
Definitivamente creo que esto puede llamarse así.
Extraño Vallarta.
Extraño dormir con Enrique cada noche.
Cada vez es más difícil fingir.
Y cada vez es más difícil escribir...
Estoy perdida...
martes, 12 de noviembre de 2019
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
CaSa RaíZ... DóNDe LoS SueÑoS CoMiENZaN...
Y de repente, y sin darme cuenta... digo que sí. Recibo una llamada. Me invitan a integrarme como Psicóloga... y vamos otra vez... pero esta...
-
30. Ayer viví una de esas noches mágicas, que vale la pena escribir, porque vale la pena recordar... No sé si se repita... pero tampoco me i...
-
No... No murió... Lo mataron. Las muertes en mi vida han ido de menos a más... - Mi abuelito Pepe... Recuerdo haber llorado un poquito...
-
Estoy a punto de caer. Puedo sentirlo. Últimamente todo ha sido tan plano. A veces pienso que yo misma estoy provocando que Enrique se vaya...
No hay comentarios:
Publicar un comentario