Ni siquiera puedo explicarlo.
Es como si mi alma, mi corazón, de pronto hubiesen soltado. Y ya no me importa nada.
Mi único pensamiento es irme a Vallarta y recomenzar. Extrañamente siento que puedo hacerlo. No me importa si no me voy con dinero, no me importa si llego y no tengo refri, ni muebles, ni closet, ni nada...
Sé que voy a lograrlo. Y me cuesta tanto trabajo conectarme para trabajar. Ya no quiero. Es como si de pronto todo hubiera dejado de importarme. Sólo quiero estar allá.
Y el Barbón con su junta de trabajo. Su clienta lo buscó para decirle que los invitaba a desayunar o a comer. Después tienen una junta a las 6 pm. Y presiento que le va a ir bien, y que va a cerrar este negocio.
También presiento que nos estamos aferrando a lo último que nos queda. Que ninguno de los dos quiere despedirse, pero los dos sabemos que esto no va a funcionar.
Enrique se queda en Playa del Carmen con Oscar. A trabajar. Y a... bueno, ya sabemos la historia. Si estando YO aquí, en Playa, lo hizo... lo cierto es que le gana la fiesta, la peda, y yo sé que me quiere, porque además es un novio super amoroso, pero no es su momento y yo ya no puedo esperar...
Aunque si, debo de reconocer que si es un mal día. Mi cabeza está dando mil vueltas y no quiero trabajar, sigo en pijama, en el cuarto, pachequísima, y con un chingo de ansiedad porque sé que Enrique se va a quedar, y sé que el futuro es incierto. No sabemos qué pase, aunque mi corazón me dice que si sabemos, pero así tienen que ser las cosas. Ya no puedo ceder más.
Pero cómo me hubiera gustado. Me hubiera encantado ser feliz con él. Ser de las chicas que uno elige para vivir con ellas y no sólo para pasar un tiempo. Sé que me quiere, y me quiere mucho, pero nunca se decidió y aunque dice que ahora si lo hará, que me alcanzará, y no sé qué tantas cosas, creo que una parte de mí perdió la esperanza. Suena como cuando el ex esposo decía que me adelantara a Vallarta, que iba a sacar su crédito infonavit para que comprara una casa y luego me alcanzaba allá.
Jamás le creí.
Así me siento ahora. Enrique se queda aquí, agarra la super fiesta con Oscar, se da cuenta de lo que se estaba perdiendo, conoce gente, sale, se da la gran vida, conoce gente, y eventualmente, en alguna peda, en alguna reunión, se besa con alguien y se da cuenta de que pasó algo... me llama, porque prometió decírmelo de huevos. Y me dice lo que pasó. Es cuestión de tiempo. Lo cierto es que esto no va a funcionar. Yo allá y él acá... como al principio... sólo que esta vez es peor porque no llevo nada de dinero, y tengo un trabajo en el que ya no quiero estar...
En realidad creo que sólo quiero dormir y despertar en Vallarta y buscar trabajo y empezar otra vez.
Ya no quiero estar aquí.
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