Y entonces te das cuenta, pero esta vez de verdad, de verdad te das cuenta...
En realidad nunca hubo nada.
Siempre fuiste tú, aferrándote...
Al final, simplemente dejé de escribir, y me dí cuenta que él solo respondía cuando yo escribía... dejé de responder el teléfono y me dí cuenta que ni siquiera llamaba... al final, yo siempre lo busqué para hablar... él no.
Y sí, la neta si duele... PERO duele más seguirle dedicando tiempo a alguien que claramente ya no está. Ni quiere estar, ni le importa estar.
En fin.

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