jueves, 16 de agosto de 2012

EsPeJo....

Hoy ando bien escritora... prometí no hacer corajes en la ofi y la única forma en la que se me ocurre, es no dándole tanto peso al trabajo y pensando un poco más en mi.
En mí y en la amistad, en especial, una amistad en específico. El sr. N..., mi espejo.
Él es de esos amigos que sabes que podrían ser entrañables, sin embargo convivimos muy poco tiempo, cuando yo recién regresaba de Texcoco. No hay ninguna segunda intención con él. Simple y sencillamente somos amigos, aunque nuestra amistad tiene un matiz raro, porque no nos vemos nunca, sólo somos amigos por msg.

El sr. N... sabe casi todo de mí, es mi confidente, le escribo todo tal cual lo pienso, no me guardo nada. Digamos que hace el papel de mi espejo, de mi darme cuenta... escribo y de repente leo y hay veces que me digo "NO MAMESSSSS, en serio pienso esto"... es una relación casi unilateral porque el siempre está dispuesto a leerme y yo siempre quiero escribirle... aunque ha habido veces que él necesita escribir algo y yo con gusto lo leo...

Sip, digamos que el Sr. N... ocupa ahora el lugar que muchos años ocupó el Gordo... de alguna u otra forma está aquí... para leerme, para opinar, para aconsejarme, para regañarme... y hablando de opinar, aconsejarme y regañarme, con el afán que últimamente tiene casi toda la gente que me rodea, por hacerme entender que estaría mejor sin El Hechicero, hace rato se aventó una frasecita dominguera que me encantó... fue en relación con otra entrada del blog:

"difiero de tu postura
como descompones algo que esta mas descompuesto que un micro de chapultepec"


Y así de sencillo, el Sr. N.... me deja pensando.

Y así de sencillo recuerdo que muy pronto vas a llegar a descomponerlo todo... ¡si es que llegas! porque qué yo sepa, entre nosotros nunca han existido promesas.

También pienso, que es demasiada coincidencia que Gordo, Milana, el Sr. N... y más personas, me hagan ver cada vez con mayor insistencia, que el ciclo con El Hechicero está llegando a su final... y de repente pienso en un cuento que leí ayer:


"Puedes pegar una cinta engomada en tu mano. Y si lo haces con cuidado, la unión queda firme y se mantiene.
Puedes despegarla y pegarla de nuevo.
Pero su adherencia ya no será la misma que la primera vez.
Puedes repartir la operación más veces,
pero en cada ciclo el agarre de la goma será menor.
La razón es evidente....
cada vez, pedacitos de tu piel, pequeños e invisibles son arrancados en el tirón
son estos desgarros microscópicos
los que impiden que la unión se vuelva estable o duradera.
Son estos pequeños desgarros sumados,
los que finalmente, un día, consiguen que la cinta no se pegue jamás"


 Y pienso, que he dejado demasiados trozos de mi piel en ese lugar, y que por más que luche y me esfuerce por intentar estar bien, el Hechicero y yo no volveremos a ser los que fuimos... y duele mucho. Mucho. Desgarrarse así la piel.
Amar tanto a una persona y saber que esa persona también te ama, pero que no pueden comunicarse.
Duele tanto ver la cinta engomada en tu mano y que por más que la aprietes, ya no pegue más.

Está todo tan desgastado.

Yo, él, mis 32 años... Todo.

En fin.

No hay comentarios:

CaSa RaíZ... DóNDe LoS SueÑoS CoMiENZaN...

Y de repente, y sin darme cuenta... digo que sí. Recibo una llamada. Me invitan a integrarme como Psicóloga... y vamos otra vez... pero esta...