He hecho todo lo posible por no escribir.
Por no trabajar.
Por no vivir.
Lo cierto es que hoy es día del Psicólogo y me doy cuenta de cuánto necesito uno en este momento... y me doy cuenta que curiosamente yo soy uno. Soy Psicóloga a fin de cuentas, aunque siempre me he sentido como una psicóloga de a mentiritas y ahora necesito uno real... Creo que he mantenido una personalidad pública durante muchos años, ni siquiera sabría cómo abrirme, qué decir.... me siento vacía. Llevo muchos días sintiéndome así. Semanas, meses... incluso creo que años. Creo que ha sido una constante en mi vida, pero lo he disfrazado, como dije, tengo una personalidad pública muy cabrona... transmito seguridad, fuerza, ganas de salir adelante, soy luchona, guerrera... jajajaja, cuando en realidad me cago de miedo por todo, y no encuentro un motivo para salir...
Si los tengo. Mis papás, Mariana, Matías, Enrique, mis amigos de toda la vida... sé que están allí, pero la realidad de las cosas, es que mi vida en México los últimos meses y años se traduce a esperar a que sea el fin de semana para ver a Enrique. Ver si Enrique se decide y me lleva a vivir con él. Lo dejé todo. Nadie me lo pidió, simplemente solté.
Y luego un día, decidí que iba a comprarme una casa. Y no paré, no paré hasta tener mi departamento en Vallarta, y ya lo tengo... pero también tengo un trabajo en donde gano 5 mil pesos, y en donde no sé por qué me esfuerzo por hacer el mínimo esfuerzo posible.
Nunca traigo dinero. Siempre pido préstamos Kueski con intereses carísimos que tengo que pagar el siguiente mes. Y pago, y vuelvo a pedir... y así me la llevo.
Me corrieron de Cabadas. La verdad se tardaron. Hice todo, durante el último año para que pasara. Por fin pasó. Justo el día que me entregaron el departamento. No sentí nada. Vamos, ni siquiera estoy preocupada. Es como si algo dentro de mí se hubiera apagado cuando Mauro se fue. Y lo que estoy viviendo ahora es como si alguien más lo estuviera viviendo. Sólo espero el momento de morir, para renacer en otro cuerpo, en otra vida... y tener otra oportunidad, porque siento que esta vida ya me caga. No hago nada, no hice nada, y mi mente me sabotea tan cabronamente, que no creo hacer nada.
Enrique por fin se decidió. Le salió un proyecto en Playa del Carmen y me dijo que me viniera con él. Y aquí andamos. Sin embargo, cada día me doy cuenta de que los dos estamos estirando esta historia de amor, hasta que ya no podamos más... nos aferramos a la idea de que ha sido maravilloso, mágico... pero lo cierto es que sé muy bien que mi destino está en Vallarta, en mi departamento y quiero irme para allá cada vez más.... Allá está Matías, mi bebé... mi ilusión. Y mi hermana, mi persona favorita de este mundo.
Lo demás, no me interesa.
O me duele demasiado.
Gerardo sigue sin hablarme. Medio hace chascarrillos o intenta hacerlos, pero lo cierto es que yo ya no siento nada. Sufrí mucho, lloré mucho... pero ahora siento que no me interesa.
Mis primos. Extraño nuestras fiestas, extraño a mi tía Güera, extraño lo que fuimos, lo que éramos...
Pero ya no lo somos. Y por más que he intentado, no tengo respuesta, y así como a Gerardo, y como mi trabajo, decidí soltar.
Un día les escribí que cerraba el grupo, que lo abriera alguien más, y me salí. Me dolía más verlos y que nadie se hablara. Nadie más hizo el grupo. Decidí que me valen madre. No pienso volver a mover un dedo.
Y estoy aquí, sin estar... buscando y encontrando los pretextos perfectos para no hacer nada, o hacer lo mínimo... no sé quién soy, no sé para donde voy, me siento completamente perdida. No todos los días. Por ejemplo, cuando recibí mi departamento, o en mi cumpleaños aquí en Playa del Carmen, estuve muy contenta...
He tenido días buenos. Pero al final, cuando llega la noche, siempre necesito un fumito para dormir y no pensar. Para desconectarme de toda esta mierda, porque sigo sin entender porque chingadamadre Mauro se tuvo que morir, por qué nos pasó esto a nosotros???
Claro que en público soy jijiji, jajaja.... nadie tiene porque saberlo. Y vivo con el miedo constante a que Enrique se de cuenta de que en realidad no tengo tanto que dar... en realidad tengo una depresión de la puta madre, combinada con un cuadro de ansiedad muy mamón y que no sé cómo salir adelante.
No sé quién soy, no sé para donde voy. Me siento perdida totalmente.
Y siento que no puedo hablar con nadie, porque yo siempre soy la que da consejos, y cuando tiene rollos, se aleja,, los resuelve, y regresa como si nada... esa soy yo... JAJAJAJAJA QUE PENDEJADA.... No me parezco nada. Necesito ocupar mi mente, necesito salir... pero mi cuerpo no coopera, y cuando salgo, sólo pienso en regresar a mi lugar, mi casa. Mi cuarto en casa de mis papás, mi cama... o últimamente el sillón de este departamento.
Que asco. No sé quién soy ni en qué me he convertido, o tal vez, simplemente me cansé de seguir siendo quien no soy. NO lo sé, estoy muy confundida, la cabeza me da vueltas... y evito a toda costa escribir, porque cuando escribo sólo me dejo sentir y no pienso.
Lo único que me motiva es mi departamento.
En fin. Tal vez sea bueno comenzar a escribir otra vez.
Así mis días en Playa del Carmen....











No hay comentarios:
Publicar un comentario