El fin de Wachi y su Patotas.
Dice que no puede con esto. Que me ama y me adora pero sólo me quiere para él. NO soporta que tenga amigos, y no soporta que le haya contado tantas cosas de mí.
La verdad, me puso triste porque era mi compañerito de playa, pero al final, nuestra historia no iba a poder ser. ODIO decir esto, pero es verdad, mi punto de comparación es Enrique. Pienso que si me lo encuentro me sentiría bien o mal. Con el Chef me sentiría bien, con el Baterista me sentiría EXCELENTEMENTE BIEN, con el Argentino pfff... igual que con el Baterista. Pero con mi Wachito no. Nuestro pequeño mundito era muy nuestro.
Y se intentó, de verdad... se intentó. Lo platicamos un par de veces antes, pero no pudimos seguir. Decidimos poner tierra de por medio así que llevamos pocos días sin hablar. Y duele. Si duele, la neta, porque nos llevábamos muy bien, pero no puedo meterme a su cabeza y cambiar lo que piensa de mí. Así que... no hay más que hacer.
Tendré que aprender a ir yo sola a la playa.
En fin.
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