Se supone que el Argentino y yo estábamos bien. En teoría. En mi mente. Un par de días antes de que se fuera de viaje a su país, fuimos a la playa y a cenar... cuando se fue le escribí para ver cómo estaba y me mandó un video... en mi mente estaba todo bien...
La Mamacita me dijo que le pidiera unos alfajores cachafaz de maizena... y en la semana se me hizo buena idea, como para hacerme presente y saludar... Corte a...
El Argentino enloqueció GACHO y me mandó al carajo sin tregua alguna. Y me fui. No entiendo y no entendí nada.
Al final, el Chileno me invitó a comer y nos reconciliamos.
Divorcios y no divorcios... quién lo diría?
Al final, ODIO reconocerlo PERO nadie como Enrique. Y lo odio y odio todo, pero no me voy a rendir...
Que estupidez. Estúpido Argentino.
En fin.
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